Kureishi: la convulsión de lo cotidiano

18/02/2011

 

La juventud es un regalo único, un manojo de vitalidad y energía que tiene un costo muy elevado: alienación, represión, incertidumbre, discriminación… pero que ofrece, al fin y al cabo, el mejor estado ontológico del ser humano: una libertad sonorizada por buenos guitarrazos.

Todo esto evoca la historia de Karim Amir, el protagonista de El buda de los suburbios (The Buddha of Suburbia), novela del escritor británico-pakistaní Hanif Kureishi.

El buda de los suburbios es una obra sincera, que además de hacer que sus lectores regresen a recordar su conflictiva pubertad, sirve como un notable y visceral testimonio de la escena musical inglesa de los 60 y 70, vista desde el ángulo de un inglés que cree “ser inglés de pies a cabeza” pero cuyo color de piel lo delata (ante los xenófobos ojos de los demás ingleses, por supuesto).

La obra cuenta la historia de Karim, un chico que está en el umbral de la edad adulta, actor prometedor que ha vivido una trepidante pubertad, la cual empieza a rememorar con algunos pasajes que definieron su personalidad.

Hijo de padre pakistaní convertido al budismo y de una depresiva madre inglesa, Karim se desenvolverá en medio de un hostil clima de discriminación, fanatismo religioso, disfuncionalidad familiar y precoces aventuras sexuales, en plena efervescencia y choque de dos escenas musicales definitivas para la cultura popular inglesa: el hipismo y el punk.

El buda de los suburbios apesta a autobiográfico: muestra detalles, estancias, viajes, olores, sabores, encantos y desencantos del autor. De Londres a Nueva York, Kureishi critica los personajes de la alta y baja cultura, se esconde tras la alienación de Karim para explicar que, en Inglaterra, los hippies se hicieron punks sin saber que fueron hippies (neoyorkinos) los que sembraron las semillas del movimiento.

Atrevido debut literario de Kureishi, que denota crudeza y agresividad a la hora de hablar sobre caricias y cuerpos, que hace del erotismo un festín de lo cotidiano y, de la música, una evidencia de lo que la industria cultural impone como “la tendencia”: de repente, el amigo, hermanastro y affair de Karim, Charly, observa como un grupo de punketos destruyen un automóvil, en ese momento, decide dejar de ser hippie para abrazar el punk, movimiento que le permitirá convertirse en un famoso rockstar.

Kureishi entrelaza el relato de manera que cada pasaje resulta ampliamente debatible, con una crítica oculta que repudia los prejuicios de la sociedad inglesa. El buda de los suburbios se presenta, entonces, como una novela conmovedora, que ve en lo cotidiano el camino más sinuoso hacia la libertad.

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Una respuesta to “Kureishi: la convulsión de lo cotidiano”

  1. Goio Borge said

    A mí me pareció amenísima y por partes
    divertidísima, que se lee en un santiamén, y cuyo único pero importante sería lo mucho que se alarga el hombre en algunas situaciones que podría ahorrarse por ser reiterativas -es mucho más conciso en el guión de ‘Mi hermosa lavandería’, por ejemplo-. El anecdotario mezcla de condición racial, familia estridente y amigos de rancias costumbres, en una ciudad desatada, con sexualidad polimórfica, drogas orientales y occidentales, rocanrol de cuando el rocanrol lo era de verdad, y las escenas impagables en el teatro alternativo del Londres de la época… Para mí se acerca a veces al Julian Barnes de ‘Metroland’, aunque creo que la necesidad del humor le quita penetración de análisis, o tal vez se deja fascinar más por el ambiente que por la profundidad de personajes, algunos de ellos directamente caricaturescos.

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