Se dice que el hueso más duro de roer de los Estados Unidos es la zona conocida como “Midwest”, aquella que justo a la mitad del vasto territorio de la nación más poderosa del mundo no posee costas, es eminentemente tradicionalista y le quedan los más vastos resquicios de prejuicios raciales, políticos y religiosos; y todo esto sigue sin representar un problema para sus habitantes.

Laurel Nakadate (1975) es fotógrafa, videoartista y recientemente se ha convertido en cineasta vía Stay the same never change;  nació en Austin, Texas –otro bastión del conservadurismo gringo- y creció en Ames, Iowa. Aunque Nakadate reside en la ciudad de Nueva York, su trabajo está permeado de ese sentimiento de cercas blancas, fachadas perfectas pero estancamiento emocional y sobretodo, aburrimiento, reflejado en el rostro de las chicas comunes y corrientes de las high schools estadounidenses. 

En su discurso conviven el documental y la ficción. Nakadate, por una parte es un ojo vouyerista que se mete en la vida de estas jóvenes hastiadas de cotidianidad: sus casas, sus escuelas, las ciudades que habitan, su contexto aislado del resto del mundo geográfico,  la burbuja que constituye la realidad estadounidense. En contraparte, les construye historias y poses, que en sí no pueden estar tan lejos de la realidad de sus protagonistas porque se inspira en ellas e incluso utiliza ciertos recursos autobiográficos.

Su obra fotográfica, en colecciones de títulos tan sugestivos como I wanna be your mid-life crisis,  ha sido expuesta en el Getty Center de Los Angeles, el MoMA de Nueva York, el Museo Reina Sofía de España, entre otros.  Stay the same never change, su opera prima,  tuvo su primera exhibición durante el festival de cine  de Sundance 2009 y desde entonces ha sido recibido en un foros tanto del circuito del arte como del cine.

Una mirada a chicas con todo y al mismo tiempo sin rumbo aparente, envueltas en escenarios y diálogos que se antojan absurdos. Es una fábula de princesas contemporáneas y crudamente reales que esperan ser rescatadas.

www.nakadate.net

 

La han llamado «demasiado indie» para ser tomada en serio según los críticos que dictan qué es una buena película. Por otro lado, el mainstream cinematográfico la considera – hasta ahora – excesivamente outsider para su estreno comercial.  Pero así es el  cine del argentino residente en Londres Alexis Dos Santos: un manojo de nervios e incertidumbres post  adolescentes.

Unmade beds (2008), segundo largometraje del director,  sucede en el Londres alternativo,  multicultural,  escenario de ambigüedad sexual, excesos razonables (o más bien razonados) y rock.  El mismo mundo que el cineasta ha venido explorando desde que llegó al viejo continente primero en Barcelona y después mientras estudiaba en la National Film and Television School del Reino Unido.

Axl es un chico español en busca de una identidad que espera encontrar en el padre que lo abandonó. Vera es una francesa que tras una dolorosa decepción amorosa, decide que la siguiente vez no habrá citas, ni números telefónicos, ni siquiera nombres. Ambas historias corren paralelas  en ritmos y atmósferas diferentes, aunque comparten espacio y tiempo. Más que narrativa hay personajes, hay humanos actuando, sintiendo.

Apadrinada por la catalana Isabel Coixet, Unmade beds,  es una propuesta completa. No sólo sirve de exposición para el trabajo de dirección y de guión de Dos Santos, sino que pone de manifiesto el talento de los jóvenes actores Fernando Tielve y Deborah Franςois. Mención aparte merece el diseño de producción, pero sobretodo la poderosa armonía de la fotografía a cargo de Jakob Ihre. La elección del soundtrack también es resaltable, una mirada a la más nueva  escena  inglesa: (We Are) Performance, Connan Mockasin,  Plaster of Paris, entre otras.

Hay propuestas que tardan en cuajar; que demoran en llegar al reconocimiento global. Tal vez  Dos Santos aún tiene que madurar su estilo pero Unmade Beds es definitivamente, un segundo gran paso.

 

Kauffman, Director

18/09/2009

 

Sinécdoque: designación de un objeto por el nombre de otro objeto con el cual forma un conjunto, un todo físico o metafísico, hallándose la existencia o la idea del uno comprendida en la existencia o la idea del otro.  

 

Synecdoche, New York (2008) es el quinto trabajo de Charlie Kauffman como guionista; sin embargo lo más importante,  es que se trata su de su primer largometraje como director. Por poner algunos ejemplos,  Spike Jonze le imprimió cierto aire glamuroso a la inquietante Being Jonhn Malkovich (1999) y Michel Gondry el encanto naïve a la inolvidable Eternal sunshine of the spotless mind(2004). Como director Kauffman es sólo Kauffman, la esencia de sus guiones anteriores se refleja ahora también en el recurso técnico celuloidal.

A partir de la trillada metáfora del hombre como actor en el escenario de la existencia, Kauffman da un vuelco a esta premisa para llevarla a niveles insospechados por el espectador promedio, pero que encantan a los seguidores de este neoyorquino: el cine como arte no en un nivel de elitismo, sino como una expresión personalísima del autor.

El argumento –y ni falta haría reparar en él-  gira en torno al dramaturgo Caden Cotard (interpretado por Philip Seymour Hoffman) y su proceso creativo para realizar  la obra que lo sacará de la mediocridad. A la par, esta tarea se convierte también en el proceso de Caden para explorar su propia naturaleza y la de sus relaciones fallidas con una serie de figuras femeninas desde sus esposas y amantes, hasta la más dolorosa con su propia hija.

Todos esos elementos se hallan envueltos en el universo kauffmaniano: el inoportuno paso del tiempo, el psicoanálisis, los libros de autoayuda, la pintura en miniatura, Berlín, una casa en llamas, los dobles, materia fecal verde, Nueva York dentro de Nueva York y globos zeppelines cruzando su cielo…

¿Dónde está Caden Cotard, en el hombre o en el dramaturgo?, ¿qué papel interpretan las vidas que suceden a su alrededor y se cruzan en la suya? La indiferencia del ser por sus semejantes radica en ser protagonista de la propia vida y que todos los demás sean extras en ella.

Con este filme, Kauffman no nos presenta su obra maestra,  sino la congruencia  y continuidad en la producción de un artista en plenitud.

in Sundance

La  animación de la manufactura más artesanal tanto en técnica como en sencillez de los trazos, se ha convertido en su sello distintivo y le ha acarreado una ola de fervientes seguidores a lo largo de los Estados Unidos, especialmente entre los sectores más undergroundarty de los estudiantes universitarios. Su trabajo, mezcla de humor negro y absurdo, se alimenta de episodios patéticos de la condición humana, y por qué no decirlo, de la condición norteamericana.  Sus imágenes son tan inocentes como los dibujos de un niño. Sí, un niño perverso.

Don Herdzfeldt estudió cine en la Universidad de California, Santa Bárbara, donde realizó sus primeros cortos animados en 16mm entre 1995 y 1998. A diferencia de sus compañeros obsesionados con hacer películas que cupieran en los esquemas del cercano Hollywood, Herdzfeldt desde el principio se negó a lidiar con el factor humano y  decidió tener el absoluto control de sus creaciones trabajando solo: escribir, producir, dirigir, animar, interpretar la música, hacer voces e incluso hacer autopromoción. Estamos pues ante un “auteur” en el sentido más nuevaolero francés de la palabra.

En su obra no deja títere con cabeza: Ah, L’Amour (1995) y Lily and Jim (1997)  explora los clichés y sin sentidos de las relaciones hombre- mujer. En Genre (1996), Herdzfeldt se burla de sí mismo: el pretencioso estudiante de cine. Billy’s Ballon (1998) es grotesca, es una de esas obras que causan gracia pero luego molestan tanto al espectador que tiene dos opciones, aguantarla o voltear la cara. Luego vendría Rejected (2000), una falsa colección de anuncios para televisión en los que se apropia del lenguaje publicitario precisamente para hacer una sátira del mismo y del corporativismo estadounidense.

The Meaning of Life (2005), haciendo eco de la cinta del mismo nombre del grupo humorista inglés Monthy Pyton, se sumerge en los vaivenes incoherentes de la evolución humana. Everything will be ok (2006) y la más reciente, I’m so proud of you (2008) forman parte de una trilogía en la cual el director nos lleva a través de la vida del solitario Bill, cuya rutinaria existencia  deviene en una patología.

Billy’s Ballon, fue nominada en 1998  a Mejor Cortometraje en el Festival de Cine de Cannes, cuando tenía 21 años  y aún era estudiante. Más tarde su quinto trabajo Rejected,  fue nominado al Oscar como Mejor Corto de Animación. Uno de sus foros de exposición más importantes ha sido el Festival de Cine de Sundance en el cual su séptimo corto,  Everything will be ok ganó el Premio del Jurado para Cortometraje. Fue aquí donde en enero de este 2009 presentó su más reciente producción: I’m so proud of you. A pesar de la exitosa respuesta a sus filmes, los reflectores nunca han estado sobre su figura, mantenerse alejado del mainstream ha sido hasta ahora, la bandera con la que navega.

A Herdzfeldt podría considerársele heredero del humor de los Monthy Pyton, de la profundidad de los ambientes creados por Stanley Kubrick, de la ezquizofrenía  de David Lynch, pero sería difícil negar que no se parece a nada más. Tiene un estilo propio difícil de copiar y difícil de interpretar. Alguien dijo que Don Hertzfeldt realiza dibujos animados existenciales. Sin duda lo son.

www.bitterfilms.com

 

 

 

Sin una educación formal en el arte, un creador alimentado por la escuela surrealista y por nombres como Magritte, Max Ernst y Duchamp; consiguió dar fuerza a un movimiento poco conocido pero que heredó al arte objeto y al cine, algunas de las obras más originales y curiosas del siglo XX.

Joseph Cornell nació en Nueva York en 1903 y el movimiento assemblage le debe no poco a su intervención. Un estilo de collage que integra objetos cotidianos, materiales comunes y colecciones de fotografías constituyendo escenarios perfectos dentro de cajas de cartón o madera cubiertas de cristal, componen su trabajo más sobresaliente.

La construcción a partir de la deconstrucción es la trama de este arte. Todo lo que ahora pertenece a los cuadros depositados en las cajas, antes fueron objetos perdidos o dispuestos en un lugar distinto . En este nuevo contexto dan vida a imágenes, que sin caer en la provocación de una pintura surrealista y tenebrosa, disparan sentimientos incluso infantiles. Evocan nostalgia, llaman a la imaginación, pero también son todo y nada en un pequeño espacio.

La experimentación fue el cimiento en la obra de Cornell, con lo que pudo llevar la deconstrucción y construcción del arte a otros terrenos. Probó suerte en el cine cuando realizó su primera película «Rose Hobart» a partir de pedazos de otro film, colocándole un filtro y modificando el montaje. En su filmografía se cuentan más de diez realizaciones.

Sólo en un artista de estas dimensiones podemos hallar la condensación de la paciencia de aquel que se toma el tiempo para recolectar objetos de otros lugares, trasladarlos y depositarlos en una caja y convertidos en metáfora. Si somos observadores, descubriremos que este es un creador que fusionó tendencias de vanguardia con lo clásico también.

 



En 1963 el escritor estadounidense Maurice Sendak escribió un cuento infantil que relataba la historia de un niño que imaginaba un mundo lleno de monstruos,  mientras se encuentra castigado en su habitación. El cuento alcanzó fama en todo el mundo debido a la dulzura y fantasía del relato.

Diez años después de su lanzamiento se hizo una versión animada con lo cual la popularidad del cuento se hizo aún mayor y con ello se logró la publicación del cuento en un gran número de países en todo el mundo. Después de varios intentos por llevarlo a la  pantalla grande por fin este año se estrenará la película basada en el libro, dirigida por Spike Jonze.

A unos meses del estreno oficial del filme, muchos comentarios se han hecho sobre las discusiones de Jonze con la compañía fílmica, sobre las dudas que se tuvieron sobre su estilo y el toque que daría a la historia original, sobre la versión grabada previamente que hizo llorar de pavor a todos los niños que la vieron con anterioridad como test y que obligó a regrabar muchas de las escenas pues eran demasiado oscuras para lo que se pretendía. Mucho se ha hablado, y sin duda Where The Wild Things Are se ha convertido en una de las películas más esperadas para este año, que verá la luz, si no surge un nuevo retrazo, en otoño.

www.wherethewildthingsare.warnerbros.com

La relación pasional suscitada entre un adolescente de quince años y una solitaria trabajadora alemana parece orientar a la cinta “El Lector” hacia la típica desaprobación y escándalo social.

Nada se aleja más de esta idea conforme avanza el largometraje, llevándonos hasta un juzgado alemán donde nuestra pareja protagónica ha sido separada por trágicas circunstancias.

Michael, quien años atrás fuera un joven devastado por el repentino abandono de su primer y más grande amor, Hanna Schmitz una guardia de tranvía pasada de los 30 años, ahora es un universitario cursando la carrera de leyes.

Un seminario práctico lo lleva a un juzgado alemán donde se decide el porvenir de cinco mujeres acusadas de homicidios en los campos de concentración nazi. Hanna es una de estas mujeres.

El caso en la corte toma un giro. Las demás acusadas mienten al señalar a Hanna como su líder y la responsable de redactar un reporte falso de los hechos. Le es solicitada a Hanna una muestra de su letra para realizar una comparación, ante lo cual se niega y admite haber escrito el reporte.  

Michael recuerda el verano que pasó con ella. Durante sus encuentros hacían el amor y al terminar él le leía literatura clásica por varias horas. Presente entre la audiencia, Michael es el único en estar al tanto que Hanna no sabe leer ni escribir. Pero el amor que aún siente dudará de salvarla por el despecho y el orgullo que junto con él, han crecido.

Protagonizando la historia vemos a una premiada Kate Winslet quien pone en pantalla un personaje lleno de rigidez pero que en los momentos más climáticos, se quiebra ante la vulnerabilidad e incapacidad de defenderse por sí misma.

Por su parte David Kross es más creíble como adolescente enamorado que como universitario confundido, quizás porque no se refleja en su rostro el dilema interno que vive el personaje. Y por su parte Ralph Fiennes, sin excesos ni ovaciones, absuelve a Michael de sus errores de juventud.

“El lector” se recomienda para los cinéfilos enamoradizos, para los literatos que conozcan el texto y quieran molestarse por una imprecisa adaptación y para los morbosos que quieran comparar el antes (Titanic) y el ahora de los dotes físicos e histriónicos de Winslet.  

 

 

 

Ficha

Título: The reader (El lector).

Dirección: Stephen Daldry.
Países: USA y Alemania.
Año: 2008.
Duración: 124 min.
Género: Drama.
Interpretación: Kate Winslet (Hanna Schmitz), Ralph Fiennes (Michael Berg adulto), David Kross (Michael Berg de joven).

Guión: David Hare; basado en la novela «El lector» de Bernhard Schlink.
Producción: Anthony Minghella, Sydney Pollack, Donna Gigliotti y Redmond Morris.
Música: Nico Muhly.
Fotografía: Chris Menges y Roger Deakins.
Montaje: Claire Simpson.
Diseño de producción: Brigitte Broch.
Vestuario: Ann Roth.
Estreno en USA: 10 Diciembre 2008.

Marginal

30/01/2009

 

Triple Elvis_ AWarhol

El Arte con mayúscula fue por mucho tiempo una cuestión llena de dogmas, escuelas y patrones. Aunque siempre las rupturas a esas convenciones fueron convertidas nuevamente en vanguardias, a mediados de los años ochenta comenzó a pensarse en el arte con minúscula.

Para entonces los artistas ni pintaban en caballetes, ni intepretaban melodías renacentistas. Ahora se llamaban Andy Warhol o Syd Barrett e intentaban crear obras artísticas a partir de la premisa “sin obedecer las reglas”. Luchar contra el status quo, causar polémica o marcar la diferencia sería sin lugar a dudas, el signo de nuevas generaciones.

El artista “outsider” o “marginal” criticaba al sistema por el cual se juzgaba lo que era y no era arte, asumiendo que todo lo que poseía un estilo propio constituía una manifestación que merecía valorarse.

¿Cuánto de lo que se hace hoy en las innumerables vetas del arte promete ser una obra genuina, original y diferente? ¿Cuántas de ellas logran realmente provocar una sacudida a nuestros sentidos porque son verdaderamente innovadoras? ¿Cuáles de ellas lograrán permancer?

El arte cuando se trate de música, literatura, cine, fotografía, pintura, etcétera; tiene hoy una nueva misión: llamar a la discordancia, prometer ser la vanguardia que rompe con las convenciones. Se ve, se escucha y es totalmente diferente… hasta que alguien nos diga lo contrario.